recomendamos::
|
|
Publicación
periódica de la Carrera de Periodismo de la Universidad Católica
de Valparaíso (U.C.V.)
|
|
C Conoce
los números antiguos de Epicentro.
|
|
Ven a visitar nuestra página de enlaces.
|
|
Quieres
formar parte de Puerto Paralelo?; clickea
aquí.
|
|
Nuestra opinión
sobre los temas encima del taburete.
|
|
Semanas Mechonas:
¿En qué estamos?
|
|
Chupacabras:
El mítico animal que viaja por Chile, cuasando temor
entre los campesinos.
|
|
|
|
 |
Cristock:
El evangelio hecho
rock
Por Daniel
Vilches
Entré con Mary Jane al Cristock, el recital
al aire libre organizado por el movimiento punk-rock-cristiano "Despreciados
y desechados" y nadie me dijo nada. Ni siquiera pagué la luca que
valía la entrada.
Es que Mary Jane es la hija de Jaime Thurstone, un gringo misionero afincado
por estas tierras hace más de 30 años y que tiene un estudio de televisión.
"Vinimos a graboor" le dijo Jaimito (con su marcado acento sureño)
al portero, señalándole un cartel de "prensa" en el tablero
de su auto.
Una noche sin frío ni viento la del viernes 31 de marzo. La cita era en
la parcela de Lonquén donde tiene su sede una organización misionera internacional.
Muchas gracias, Mary, chao Jaime, y nada más que hacer juntos cuando ya
llegamos a la cancha de futbol.
Ya sonaba una banda de fondo, algo bien pegajoso y medio tropicaloide.
Es que resulta que el publicitado (o mal entendido) recital de música
"dura" pretendía ser una pasarela de estilos: pop, folcklore,
hip-hop, ská, punk, heavy, y agro-trash o algo así, según me explicaron.
Y estuve solo, un buen rato, parado y mirando esos rostros que a momentos
me eran familiares
***
Me doy una's vuelta's entre los asistentes. Arriba del escenario está
Rodolfo y su Banda, una especie de pop-trópical-gospel, la versión cristiana
de René de la Vega. Cuando las luces estroboscópicas me lo permiten, por
ahí puedo divisar a uno que otro conocido; por allá unos punkies con pelos
parados, no muy entusiastas con la música que suena. También algunas caras
expectantes, bajo el influjo de algo estrambótico, como preguntándose:
qué onda, ¿es posible?.
Veo rostros familiares y una experiencia heredera de un movimiento nacido
en el seno de la Iglesia Evangélica a mediados de los setentas, incluso
antes. Tiene su paralelo internacional en la irrupción de la música Gospel
en Norteamérica y un precedente importante (y casi nunca mencionado) en
la banda irlandesa U2. Aquí en Chile los corrieron de la familia evangélica.
Hay que entender el contexto: a Dios se le cantaban himnos, la predica
se tenía que hacer en los "puntos" y los cántico se acompañaban
con mandolinas y panderetas. Uno de los movimientos más recordados fue
el de los Teocráticos o Movimiento de Jesús. Ellos le pusieron cables
a sus guitarras, ritmo rock y folck a las canciones tradicionales, y escenarios
en las universidades de todo Chile. Les llamaron, sin ser mezquinos, los
"Revolucionarios de Jesucristo". Recuerdo una conversación con
mi amigo Patricio Ibarra, guitarrista y fundador de la banda heavy Azeta.
"Era algo super lindo ver los cultos (3 diarios) de los domingos
llenos de 'chascones', rechazados en otras partes, que cambiaban sus vidas.
Fue algo renovador". De hecho, muchos actuales líderes evangélicos
conocieron de Jesucristo en esa parada.
"
diciéndole al mundo que no sólo con alcohol y drogas se puede
pasar bien; Que Jesús está hoy contigo para hacer grandes cosas",
pregona desde el escenario Patricio, un Pastor con chaqueta de cuero y
zapatillas, quien me saca de una suerte de paréntesis temporal y espacial.
Recuerdo, sin mucho esfuerzo, mi tránsito por otro movimiento, la Capilla
Calvario, donde se hacían conciertos en el Teatro Providencia casi todos
los sábados. De pronto, toda esa "vanguardia discursiva" entró
en receso, y ésto parece ser una reminiscencia de aquellos años.
"
quiero que sepas que el llamamiento de Dios va mucho más
allá de una noche de música" termina por decir Patricio y le da el
pase a un chascón flaco y con pantalones militares. Es Fernando Gallegos,
el organizador. Anuncia a las bandas que vendrán (como 20), y un receso.
Ok, a esperar a mi gente que viene en camino.
***
Al rato me encontré con Pablo Silva, un viejo camarada de tocatas, también
hijo de Pastor, guitarrista y estudiante de psicología en la Universidad
de Buenos Aires, Argentina. Nosotros los de entonces ya no somos los mismos:
yo, ni ahí con hacer más hip-hop, y él retirado por casi completamente
de los escenarios y las bandas; ahora, los dos en esa rara onda de ser
universitarios. Viene acompañado de Paulina, una amiga de ambos a la que
no veía hace mucho tiempo. Chuata chuata que están cambiadas las cosas
Aún no me repongo (del hambre que tengo, se entiende...) y con Pablo decidimos
armar una carpa iglú que llevo en la mochila.
Cristock fue uno de esos eventos rock con slam dance, cabeceos y tirarse
al público inclusive. Se anuncia que vienen Los Perniles con Papas (Ska-hardcore)
y casi todos saben lo que se avecina. Con Pablo nos vamos para adelante
a saltar y empujar coreando las letras de Los Perniles
"hay
mucha gente que dice, loco, loco, que estamos locos y que nos falla el
coco
somos cristiaaa-noos, somos locos re-vo-lu-cio-naa- rios"
canta Jovi, una flaca crespa y colorina hija de un Pastor Metodista Pentecostal.
Todo el mundo saltando. En buena onda, eso si, sin patadas ni cadenazos.
Jovi me explicaría luego: "Nosotros hacemos música de diferentes
estilos porque queremos alcanzar con el mensaje de Dios a distintos tipos
de público. Lo que hacemos es por sobre todo un medio para llegar donde
otros no pueden llegar
por supuesto que lo pasamos bien también.
¿Por qué - me dice- si en el mundo se le canta a tantas cosas, nosotros
no podemos cantarle a Dios y sobre lo que Él es para nuestras vidas?".
Le toca el turno a Extreme Faith, una banda entre trip hop y hardcore
que nos hace saltar más todavía. Y esto era sólo el comienzo. Después,
y con un breve relax de folclore, viene cada vez más pesado. A las 4 de
la mañana me tiré exhausto, empolvado y con hambre con mis compadres a
dormir en el pasto, porque la carpita ya estaba llena.
***
Desperté con el cuello acalambrado y, no sé muy bien por qué, en la carpa.
Eran las 8 de la mañana y hacía un calor espantoso. Afuera unos pocos
sobrevivientes, con cara de muerto, contemplaban sentados lo que quedaba
de espectáculo. Era la hora de hacer un balance entre asistentes y organizadores.
El pasto estaba sembrado de vasos, latas, botellas de bebidas y cuerpos
yertos, inmutables en medio de los ruidos producidos por los aviones de
la Fidae2000.
Me contaron los pasajes más interesantes ocurridos mientras dormía: guitarristas,
bateristas y otros 'istas' espectaculares; el lienzo con la leyenda de
"verdad y justicia" extendido arriba del escenario por el grupo
punk porteño "Siervos inútiles" y una proclama en contra del
régimen militar de Pinochet. Además otras cosas que, se supone, me perdí.
Caminando por ahí, me encontré con Isaac y su grupo de amigos. El se declara
no cristiano y me cuenta que es primera vez que asiste a un concierto
como éste. Me confiesa que no le encuentra mucho sentido al punk 'cristiano'.
"El punk es anarquía -dice-, es 'sin Dios ni Ley'. Igual, el pensamiento
que está detrás es más rebelde. A mi no me gusta el punk, en todo caso;
me gusta el grunge. Yo encuentro que es una contradicción a pesar que
me gustaron las letras y algunas bandas. Encuentro bueno que se hagan
este tipo de eventos, estuvo bien sobre todo por la organización".
Sentados en la "galería" me encontré a un misionero, Craig Woolsey
y su esposa Sherley. Él es de otra onda, más formal, y en la conversación
me queda claro que al rock cristiano lo pasa, pero no mucho más que eso.
Su hija es novia del bajista de Extreme Faith, y reconoce que por gusto
no estaría acá. "Lo importante -puntualiza- es ver como los jóvenes
vienen a Cristo".
Ya muchos comienzan a marcharse. Algunos en los mismos buses que los trajeron
desde el Plaza Oeste. Es casi el fin y en el escenario canta la Teo Casta,
un mancomunado de bandas de Hip Hop que hacen moverse, al fin, a los pocos
raperos que mamaron rock durante toda la noche.
Llamo a un lado de la tarima a Fernando para que hablemos de la evaluación
final. Casi gritando confiesa sentirse satisfecho y contento "porque
se logró el objetivo, la respuesta de la gente fue positiva: no hubieron
peleas, lo pasaron bien, sin drogas y creo que Cristo nos dio la victoria".
De no ser por mis lentes para sol y las 4 horas que dormí el cara de gallo
me estaría quemando los ojos. Por encima, y haciendo callar una banda
como para mejor seguir durmiendo, pasa un bombardero triturando la barrera
del sonido. ¿Como para venir a un "Cristock 2: la revancha"?.
Podría ser.
|
|
|